La Rioja Baja es una de las zonas
más ricas en lo que a producción
de vino se refiere. Es conocida como
la Ruta de la Viña Recia,
y ofrece la posibilidad a los viticultores
de obtener menor cantidad de uva
con una mejor calidad. Alfaro es
una de las localidades que conforman
esta Rioja Baja.
En los yacimientos arqueológicos
de Alfaro es posible encontrar el
testimonio de unas raíces
históricas que nos remontan
a la época de los íberos,
en la que la población recibía
el nombre de “Ilurcis”. Más
tarde, en el año 179 a.c.,
el general romano Tiberio Sempronio
Gracco fundaría un nuevo poblado
sobre el asentamiento anterior, que
pasaría a la historia con
el nombre de “Graccurris”.
Con los romanos llegó la
cultura del vino, cuyo cultivo extendieron
por la zona, como atestiguan numerosos
restos de bodegas que existen en
la comarca ribereña. En aquellos
tiempos, la producción se
exportaba a Roma en ánforas
a través del Ebro, entonces
navegable hasta Logroño.
Acaso más conocida en la actualidad
por albergar en su techumbre la mayor
colonia urbana de cigüeñas
blancas del mundo, la Colegiata de
San Miguel Arcángel (1685),
en Alfaro, es también el mayor
templo de La Rioja (3.000 metros cuadrados
de planta), y constituye el más
bello estandarte de la localidad.