En la cata de un vino se ponen
en práctica todos los sentidos,
incluso el tacto. Una actitud calmada
es la más adecuada para realizar
la degustación del vino. Memoria,
atención, educación
de los sentidos… La cata es un ejercicio
pausado capaz de descubrir a quien
lo practica todo un mundo lleno de
nuevas sensaciones, rico en colores,
olores y sabores, un auténtico
regalo para los sentidos.
